Antenor Yarihuamán, de 62 años, natural de Chanchamayo (región Junín), se ha convertido en un ejemplo de perseverancia tras ingresar a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Padre de tres hijos, decidió iniciar una carrera universitaria convencido de que nunca es tarde para perseguir los sueños.
La decisión de postular nació durante la pandemia, cuando ayudaba a sus hijos con las tareas escolares. En ese momento, uno de ellos le preguntó por qué él no estudiaba una carrera universitaria, una interrogante que marcó un antes y un después en su vida y lo impulsó a prepararse para postular a la Decana de América.
Pese a padecer una enfermedad crónica que limita su movilidad, Yarihuamán viaja todas las semanas desde San Ramón hasta Lima para asistir a sus clases. Actualmente cursa la carrera gracias a una beca de inclusión.
Su principal objetivo es convertirse en abogado para defender los derechos de las personas con discapacidad, motivado por su propia experiencia de vida.
La historia de Antenor ha conmovido a estudiantes y docentes de San Marcos, quienes resaltan su esfuerzo y determinación para recorrer cientos de kilómetros cada semana con el propósito de alcanzar su meta profesional. Con una frase que resume su historia, asegura: «Nunca es tarde», convencido de que la edad no representa un obstáculo para cumplir los sueños.
