Las personas que visitan la provincia de Acobamba, ubicada en la región Huancavelica, se toman un tiempo para llegar el mágico distrito de Rosario y adquirir los yugos en miniatura que trabaja don Marcelino Pérez Arache (73), usuario del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), como emblema e identidad de su localidad.
En su modesto inmueble, que se encuentra en el jirón 28 de julio, a más de 3800 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.), talla pequeñas piezas de madera para revalorar una de las costumbres agrícolas más arraigadas de su comunidad y sea conocida por todos los visitantes. “Se llevan una parte de mi hogar”, reflexiona el septuagenario.
Mientras corta, lija y ensambla las partes del yugo, cuenta que esta habilidad la obtuvo desde muy joven. Primero empezó con piezas en arcilla, pero después de entrar al campo, como parte de un equipo de hombres y mujeres que preparaban la tierra para cosechar diferentes productos, quiso dejar un legado.
Con esta idea, decide ampliar sus conocimientos de carpintería para trabajar una versión miniatura del instrumento que se usaba en la cabeza de los toros o bueyes, con el objetivo de que tiren de un arado.
“En mi niñez hacía arpitas y toritos, todo a pulso y con imaginación. Seguí con mi arte, aunque me aparté en un momento, lo retomé. En esto días es mi mayor pasatiempo, una manera de relajarme”, comenta entre risas.
