En el Perú, 9 de cada 10 mypes (micro y pequeña empresa) cierran durante sus primeros dos años, según advierte el gremio Mypes Unidas del Perú (MUP). Ante este escenario, Paola Valdivia Rodríguez, coordinadora académica de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), señala que emprender no consiste únicamente en desarrollar una buena idea, sino también en gestionarla, adaptarse al entorno y tomar decisiones oportunas.
Entre los factores que pueden afectar la continuidad de un negocio se encuentran la informalidad, las dificultades para acceder a financiamiento, una gestión deficiente, entre otros. “A ello se suma el temor al fracaso, que puede dificultar el paso de un emprendimiento inicial hacia una empresa sostenible”, apunta.
La especialista explica que los negocios con mayores posibilidades de crecimiento suelen surgir a partir de oportunidades reales de mercado y aplican prácticas de gestión de manera sistemática. “La planificación financiera, el control de compras, los registros contables y el análisis de clientes y competidores permiten tomar decisiones con información y mejorar los resultados”, explica.
La adopción tecnológica también cumple un papel relevante. El uso de herramientas digitales puede optimizar procesos y ampliar los canales de venta, mientras que soluciones como la inteligencia artificial comienzan a marcar diferencias entre los negocios con potencial de expansión. “Asimismo, integrarse a cadenas de suministro, participar en consorcios productivos o convertirse en proveedores eficientes de empresas de mayor tamaño puede favorecer el escalamiento”, detalla.