Recomendaciones clave para prevenir daños estructurales y actuar a tiempo ante posibles riesgos

Ante la temporada de lluvias intensas, la prevención en el hogar se convierte en una medida fundamental para proteger la vivienda y, sobre todo, la vida de sus ocupantes.

Pedro Cóndor, coordinador de Arquitectura e Ingeniería Civil del campus Huancayo de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), advierte que muchas familias subestiman los efectos acumulativos del agua sobre las estructuras y recalca que la informalidad en la construcción es uno de los principales factores de riesgo.

Prevención en el hogar: medidas básicas

En una ciudad como Huancayo, donde las lluvias pueden ser persistentes e intensas, es imprescindible contar con un sistema de drenaje correctamente dimensionado que evite la acumulación de agua en techos y alrededores de la vivienda. “La acumulación de agua puede filtrarse o aumentar la carga que soporta la estructura, generando daños significativos”, explica Cóndor.

Entre las zonas más vulnerables se encuentran:

  • El techo, especialmente si no ha sido impermeabilizado correctamente.
  • Las uniones entre muros y techos, donde pueden quedar pequeñas discontinuidades por donde ingresa el agua.
  • El suelo, el agua reduce su resistencia y puede generar desplazamientos estructurales que puede ocasionar daños severos.

El especialista subraya que el mantenimiento preventivo es clave. Aunque el concreto es un material durable, su resistencia depende de las condiciones ambientales y de la calidad del proceso constructivo. “Construir bien desde el inicio puede parecer más costoso, pero a largo plazo evita gastos mayores en reparaciones y, lo más importante, reduce daños irreparables”, señala.

Acciones sencillas que pueden marcar la diferencia

Sin necesidad de grandes inversiones, las familias pueden:

  • Mantener limpias canaletas y sistemas de drenaje.
  • Impermeabilizar los techos.
  • Sellar goteras y vigilar su evolución.
  • Evitar que el agua se filtre bajo la vivienda o entre en contacto con la parte inferior de los muros exteriores.

Señales de alerta que no deben ignorarse

El especialista indica que existen signos claros de riesgo estructural:

  • Grietas visibles en columnas, vigas o muros estructurales.
  • Puertas o ventanas que ya no cierran correctamente.
  • Manchas rojizas o desprendimiento de concreto, que evidencian corrosión del acero de refuerzo.

Las filtraciones y la humedad persistente tampoco deben considerarse un problema estético. “Son un peligro silencioso que deteriora progresivamente la estructura”, enfatiza.

Además, sonidos como crujidos en vigas, columnas o techos, así como deformaciones visibles, son señales que requieren atención inmediata. En estos casos, se recomienda evacuar de forma preventiva y buscar evaluación profesional.

¿Cuándo evacuar o solicitar ayuda técnica?

La evacuación es necesaria cuando se observan:

  • Grietas importantes en elementos estructurales.
  • Crujidos constantes o deformaciones visibles.
  • Desprendimiento de concreto o exposición de fierros.
  • Filtraciones severas en los techos.

En cualquier escenario donde se detecten estos signos y aún no haya ocurrido un colapso, se debe solicitar una evaluación técnica especializada para determinar si la vivienda puede repararse o requiere una intervención mayor.

Finalmente, Pedro Cóndor recalca que la prevención, el mantenimiento periódico y la asesoría profesional son las mejores herramientas para proteger la vivienda y salvaguardar la vida de las familias durante la temporada de lluvias.