A través de estrictos protocolos de higiene, manipulación y almacenamiento para asegurar la inocuidad y proteger el bienestar de más de 4.1 millones de estudiantes en todo el país.
La seguridad alimentaria depende también de un almacenamiento adecuado en las instituciones educativas. Los espacios deben estar ventilados, iluminados, protegidos con mallas y libres de plagas o sustancias peligrosas. Es obligatorio el uso de tarimas o mesas para separar los alimentos del piso, paredes y techo, complementado con una limpieza profunda de las instalaciones.
